Bienvenido / Napaykullayki / tere§uahe porãite
Este espacio quiere ser el riego constante de una actitud: la actitud intempestiva. Aunque es evidente la referencia a mi autor predilecto, Friedrich Nietzsche, no se reduce a su actitud. El intempestivo es aquel que afirma y se afirma más allá del receptor presente. En nuestro tiempo, lleno de discursos apocalípticos, tiempo que se caracteriza en los textos más antiguos (escritos en sánscrito) con el nombre de Kali yuga, y para colmo en occidente -este occidente al final de todo- en el que nuestro interlocutor encarna la náusea, que mejor que ser intempestivo. No esperar nada. No esperar a nadie (¿cuánto hemos esperado ya?). Afirmar: afirmarse.
No se pretende guiar a nadie hacia una creación sectaria-destructiva -ya nos conjuramos tácitamente y caminamos con hediondez de buen ganado, nárcotico en mano, hacia la desaparición- se trata de una actitud en relación a lo único que nos permite una digna "arqueología": el arte y el pensamiento.
Palabras que le hablan a la posteridad, porque el receptor ya nunca está presente. Palabras limpias que se saben ensuciar. Palabras fuertes, valientes y ensangrentadas. Palabras intempestivas.
Imágenes para pensar
Miro el bosque y nos veo: nuestro bosque no tiene raíces, las tiene cada uno de los árboles. Por eso vivimos en el desarraigo...
El filósofo
El filósofo: a saber, una persona que constantmente vive cosas extraordinarias, las ve, las escucha, desconfia, las espera, sueña; un filósofo tropieza con sus pensamientos como si vinieran de afuera, de arriba y de abajo; es su manera peculiar de ser tocado per los hechos, como si fuesen truenos. Él mismo es quizás una tormenta que va cargada de nuevos truenos; un hombre misterioso alrededor del cual siempre vuelve a tronar y retumba un sonido como de desgarramiento que todo lo vuelve inquietante. El filósofo: ah, un ser que suele huir, que suele tener miedo de sí mismo –pero que es demasiado curioso para no volver una y otra vez “hacia sí mismo”...
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2 comentarios:
Genial!!!
No sé si soy un filosofo, pero le doy muchas vueltas a las cosas, siempre me pregunto qué hay detrás de cada persona, de cada gesto, de cada mirada.
Quizás ese sea mi problema, quien sabe.
Un abrazo ;)
Preguntarse por "qué hay detras de" ya es una actitud filosófica, es reconocer que la realidad está de este lado de la verja, pero también del otro y que lo único que no es real es la verja; la misma palabra "real" es una baba que recubre nuestro entorno, nos reconforta, nos miente... y cuánto gusta esa mentira, cuánto "confort" le da a la humanidad! Pero tú hablas de problema y es eso exactamente lo que no quiere ver nadie, que nuestra existencia y la misma vida es "problemática". Me alegro que sea así para tí, y que lo siga siendo. Pero es verdad, ¿quién sabe?
¡Ah!"Filósofo" también es una palabra... Un abrazo grande y gracias por dejar tu comentario.
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