Una introducción posiblemente más pesada para algunos, que este "el peso más pesado". No me importa en absoluto; es un texto del gran pensador Friedrich Nietzsche, quien precisamente pensaba que democratizar la cultura supone degradarla. Y en esto coincido plenamente con este no-filósofo alemán (gran ejemplo nos ofrece el estado actual de la música -o aquello que el oído común reconoce como tal- algo que se ha convertido hoy en lo más parecido a un ruido que no nos entorpezca, mientras cocinamos o pre-cocinamos nuestra vida vacua y absurda).
Sin embargo, como yo no soy Nietzsche y además, como soy pollo que recién sale del cascarón y tengo mucho que aprender, quiero hacer un adagio común. Sí, nuestro viejo bosque está en su adagio; el adagio es algo bello, estéticamente poderoso, pero por eso mismo terrible: tremendamente oscuro y funesto para la vida material del hombre. Paradójicamente este destino, este adagio, tal vez sea lo más enriquecedor para algo banalizado y después olvidado, en favor de un bienestar perverso: la vida espiritual de este hombre material. Este adagio común es un último llamamiento, no un lamento. Aquí nadie se lamenta de nada si contempla la dimensión espiritual de todo e intenta llegar al fondo de las cosas. Quisiera escuchar entonces, algo más que el eco de los internautas: ¡que se agite violento el aguijón de los comentarios!
Bienvenido / Napaykullayki / tere§uahe porãite
Este espacio quiere ser el riego constante de una actitud: la actitud intempestiva. Aunque es evidente la referencia a mi autor predilecto, Friedrich Nietzsche, no se reduce a su actitud. El intempestivo es aquel que afirma y se afirma más allá del receptor presente. En nuestro tiempo, lleno de discursos apocalípticos, tiempo que se caracteriza en los textos más antiguos (escritos en sánscrito) con el nombre de Kali yuga, y para colmo en occidente -este occidente al final de todo- en el que nuestro interlocutor encarna la náusea, que mejor que ser intempestivo. No esperar nada. No esperar a nadie (¿cuánto hemos esperado ya?). Afirmar: afirmarse.
No se pretende guiar a nadie hacia una creación sectaria-destructiva -ya nos conjuramos tácitamente y caminamos con hediondez de buen ganado, nárcotico en mano, hacia la desaparición- se trata de una actitud en relación a lo único que nos permite una digna "arqueología": el arte y el pensamiento.
Palabras que le hablan a la posteridad, porque el receptor ya nunca está presente. Palabras limpias que se saben ensuciar. Palabras fuertes, valientes y ensangrentadas. Palabras intempestivas.
Imágenes para pensar
Miro el bosque y nos veo: nuestro bosque no tiene raíces, las tiene cada uno de los árboles. Por eso vivimos en el desarraigo...
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