Qué pasaría si, un día o una noche, se introdujera a hurtadillas un demonio en tu más solitaria soledad para decirte:
"Esta vida, tal como la vives ahora y la has vivido, tendrás que vivirla no sólo una, sino innumerables veces más; y sin que nada nuevo acontezca, una vida en la que cada dolor y cada placer, cada pensamiento, cada suspiro, todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida habrá de volver a ti, y todo en el mismo orden y la misma sucesión -como igualmente esta araña y este claro de luna entre los árboles, e igualmente este momento, incluido yo mismo. Al eterno reloj de arena de la existencia se le dará la vuelta una y otra vez -¡y tú con él, minúsculo polvo en el polvo!..."
Quieres la intensidad y plenitud de los momentos bellos porque no serán,
Pero, ¿tanta nada tiene la vida, y tanto ser la muerte...?
Bienvenido / Napaykullayki / tere§uahe porãite
Este espacio quiere ser el riego constante de una actitud: la actitud intempestiva. Aunque es evidente la referencia a mi autor predilecto, Friedrich Nietzsche, no se reduce a su actitud. El intempestivo es aquel que afirma y se afirma más allá del receptor presente. En nuestro tiempo, lleno de discursos apocalípticos, tiempo que se caracteriza en los textos más antiguos (escritos en sánscrito) con el nombre de Kali yuga, y para colmo en occidente -este occidente al final de todo- en el que nuestro interlocutor encarna la náusea, que mejor que ser intempestivo. No esperar nada. No esperar a nadie (¿cuánto hemos esperado ya?). Afirmar: afirmarse.
No se pretende guiar a nadie hacia una creación sectaria-destructiva -ya nos conjuramos tácitamente y caminamos con hediondez de buen ganado, nárcotico en mano, hacia la desaparición- se trata de una actitud en relación a lo único que nos permite una digna "arqueología": el arte y el pensamiento.
Palabras que le hablan a la posteridad, porque el receptor ya nunca está presente. Palabras limpias que se saben ensuciar. Palabras fuertes, valientes y ensangrentadas. Palabras intempestivas.
Imágenes para pensar
Miro el bosque y nos veo: nuestro bosque no tiene raíces, las tiene cada uno de los árboles. Por eso vivimos en el desarraigo...
1 comentario:
Hay muchas veces en las que cambiaríamos de vida, o simplemente retrocederíamos en el tiempo para cambiar algunas cosas que hemos vivido, pero... ¿para qué? vida solo hay una, y hay que vivirla y disfrutarla tal como viene. Yo volvería a vivirla una y otra vez tal como la estoy viviendo y tal como la he vivido. Uno de los motivos es porque gracias a esta vida te conocí.
Me gusta cómo escribes y cómo te expresas. Hay cosas que aunque pasen los años, nunca cambian.
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